La vida es buena si no te rindes – Seth

la vida es buena si no te rindes

Traducción de Esther Cruz Santaella

Esta novela gráfica me cayó como inesperado regalo de Navidad. La verdad es que el título me echó un poco para atrás porque me pareció muy largo y ñoño, y me hizo imaginarme una historia a lo Albert Espinosa, pero la verdad es que el argumento es bastante crudo aunque no pase nada profundamente dramático.

El autor, Seth, es un dibujante canadiense muy conocido por su labor como ilustrador para revistas y periódicos como The New Yorker y The Washington Post.

La novela sigue los pasos de un historietista que se obsesiona con Kalo, otro dibujante que descubre por casualidad y sobre el que apenas existe información.

El cómic está escrito desde una perspectiva autobiográfica aunque el argumento no sea real. Con esto quiero decir que Seth, el autor, se incluye a sí mismo como protagonista de la historia aunque lo que le suceda no haya pasado en la realidad, aunque imagino que le habrá ocurrido algo parecido.

Seth es un personaje nostálgico, introvertido e insatisfecho cuyos pensamientos se reflejan en los paisajes que atraviesa durante sus pesquisas: los viejos edificios de Nueva York, los barrios solitarios de los pueblos canadienses… El hecho de que su obsesión por Kalo, ese artista desconocido, sea tan grande, revela la ausencia de otras motivaciones más significativas en su vida.

La vida es buena si no te rindes me ha perecido una historia sencilla contada con elegancia y la capacidad de transmitir con unas pocas imágenes la nostalgia y melancolía de su protagonista. Personalmente, me gustan las historias en las que los artistas reflexionan sobre sus propias creaciones y labor artística (por ejemplo la película Birdman en la que se aprecia la involucración de los actores en el teatro), y he disfrutado de las impresiones de Seth sobre otros artistas del mundo del cómic y, sobre todo, de las tiras cómicas de los periódicos, ya que no podemos olvidar que estas revelan los orígenes del arte secuencial.

Otro aspecto que me ha llamado la atención es la elección de colores en azul pálido, blanco, gris y negro. He observado que otros autores como Alison Bechdel y Daniel Clowes recurren a estos mismos tonos para relatar historias igualmente nostálgicas donde se hace hincapié en la vida cotidiana; me parece curiosa esta especie de mudo acuerdo en torno a la función de los colores  y las emociones que son capaces de transmitir.

En definitiva, creo que esta es una obra que gustaría a los lectores de autobiografías y de novelas (gráficas) inspiradas en la vida cotidiana y, en general, a los amantes del mundo del cómic y su historia.

Dicho sea de paso, la traductora de esta obra, Esther Cruz Santaella, forma parte del equipo de traductoras Las Cuatro de Syldavia especializadas en traducción de cómic. Durante el curso que hice en la Universidad de Málaga en traducción de cómic y el Máster en Traducción para el Mundo Editorial, tuve ocasión de conocerla a ella y algunas de sus compañeras en varios talleres, y con solo escucharlas unos minutos se puede apreciar lo profesionales que son y el enorme cariño que ponen en su trabajo. Os recomiendo que sigáis su página en Facebook para estar al tanto de las obras que traducen y porque hacen recomendaciones de cómics muy interesantes: https://www.facebook.com/lascuatrodesyldavia/

¡Espero que hayáis disfrutado de esta minireseña! Hasta la próxima 😀


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s