Todas las hadas del reino, Laura Gallego: reseña, una escritora poco ambiciosa, el capitalismo de ficción, crítica a los cuentos de hadas

todas-las-hadas-del-reino            Laura Gallego es, junto a Cornelia Funke y J.K. Rowling, una de las autoras de mi infancia, motivo por el que no he dejado de leer ninguna de sus nuevas obras a medida que salían al mercado.

Todas las hadas del reino no es una novela que me apeteciera leer porque abarca el tema de los cuentos de hadas, el cual me parece un poco trillado hoy en día. Tanto la pequeña como la gran pantalla no dejan de ofrecer diversas versiones de los populares cuentos infantiles, ya sea desde una perspectiva más ingenua acorde a las películas de animación de Disney como desde otra más oscura, ofreciendo títulos como Maléfica, Cenicienta, Érase una vez, Oz: un mundo de fantasía, Jack el caza gigantes…

Pero Laura Gallego es Laura Gallego, así que me dispuse a comenzar esta historia sobre la profesional hada madrina Camelia, la cual tiene un montón de ahijados a su cargo que la avasallan con los más variados problemas, unos siempre más graves que otros. Su mayor objetivo será, sin embargo, ayudar a Simón, un joven mozo de cuadras que le pide ayuda para conseguir el amor de la princesa Asteria, con lo cual se verá inmersa en una aventura más complicada de lo que esperaba.hada-madrina

El estilo de Laura Gallego sigue siendo igual de fresco y ligero que el de sus primeras obras. Los personajes son sencillos y despiertan simpatía. La historia se desarrolla con naturalidad, sin giros bruscos en el argumento hasta la mitad de la novela, donde la verdad tiene lugar un acontecimiento que no esperaba en una historia en apariencia tan cándida. Sin embargo, sigue siendo un argumento ingenuo donde es muy fácil echar mano de la magia para arreglar las cosas y donde aparecen sucesos muy poco creíbles y tópicos. Me hubiera gustado que se hubieran criticado más los valores propios de los cuentos de hadas, lo cual esperaba ante el planteamiento de la novela en la que la autora parecía querer dejar en ridículo algunos aspectos como el hecho de que algunos de los ahijados de Camelia exijan cosas tan poco trascendentales como juguetes nuevos o que las hadas madrinas finjan necesitar una varita mágica para justificar ante los mortales el origen de su poder, ya que a estos les cuesta mucho comprender que puedan utilizar la magia sin ningún instrumento maravilloso. Me hubiera gustado, por ejemplo, ver atacado el típico enamoramiento a simple vista de los personajes, los cuales se aman perdidamente el uno al otro sin saber nada de ellos, pero tal vez he malentendido a la autora y esta no pretendía denunciar los cuentos de hadas, lo cual me ha decepcionado sobremanera.

            La historia no trata sobre ningún cuento en particular, aunque aparecen ciertos guiños a relatos como el de Blancanieves, Hansel y Gretel, Jack y las judías mágicas o El gato con botas. Como ya he mencionado, la historia es inocente y por tanto acorde al público infantil-juvenil, pero cuenta con pequeñas intrigas jack-04seby cambios en la personalidad de los personajes que la vuelven ligeramente más oscura y realista. El final, un tanto agridulce, derriba un tanto la fachada de ingenuo cuento de hadas, lo cual me alivió bastante aunque no satisfizo mis expectativas.

            Laura Gallego sigue muy en su línea. Su novela no está dividida en catorce capítulos como habitualmente, pero el estilo fresco y el argumento repleto de magia hará recordar muchas de sus obras, así como los impetuosos y misteriosos personajes como el Duque Blanco y Ren, y otros detalles propios de la prosa de la autora como esas «medias sonrisas» a las que suele aludir, como con el famoso Kirtash de Memorias de Idhún.  Sin embargo, esta continuidad del estilo es, a mi parecer, uno de los defectos de Laura Gallego, y es que no innova ni complejiza sus historias tiñéndolas de temas más trascendentales. No sé si es por presión editorial (lo cual me decepcionaría bastante porque he leído varias veces cómo ha rechazado vehementemente escribir sagas para decepción de las editoriales o ha insistido en aspectos menos favorecedores para sus ganancias, como es pedir que se editaran los libros en tapa blanda para que su precio fuera más asequible) o porque sinceramente no le apetezca escribir nada más profundo. Sus historias siempre han seguido el mismo estilo que, aunque tan ameno y ligero, comienza a resultar frívolo. Creo que la única obra que ha resultado ser más reflexiva ha sido Las hijas de Tara, la cual al menos presenta un serio conflicto entre tecnología y naturaleza.ht_nueva

            Laura Gallego me parece una autora que sabe obtener los resultados que desea: entretiene, engancha y ofrece una lectura agradable y acorde a su público. Sin embargo, me gustaría que fuera más arriesgada. Como ya he mencionado, llevo muchos años siguiendo su obra, y estoy un poco cansada de que su estilo siempre sea el mismo, de que los personajes recuerden a otros ya existentes y de reconocer su sello en sus expresiones. Sé que yo me he hecho mayor mientras que su público sigue siendo el que es y que este recibe muy bien su trabajo, el cual ya he defendido como muy acertado. Sin embargo, conociendo su imaginación y pensando en todo lo que habrá leído y estudiado (no por nada es doctora en Filología Hispánica), me gustaría mucho que elaborara novelas más complejas. Todas las hadas del reino es ridículamente ingenua y sí, como cuento de hadas es perfecta porque todos ellos son estúpidos e inocentes, pero vamos, ¿qué cuesta hacer algo diferente? Un error de los escritores de literatura y juvenil que siempre critico es considerar a su público simple e inferior. Es un error pensar que los niños son tontos y que por ello hay que presentarles historias ñoñas donde los problemas se resuelvan mágicamente. Es criminal idear ridículas historias de amor que oxiden las hormonadas mentes de las adolescentes. Hecho mucho en falta, en la literatura juvenil, algo más de intelectualidad, sobre todo por parte de los autores cuyo trabajo es tan reconocido e influyente. Mira que no me acaban de gustar mucho Los juegos del hambre, pero al menos presenta una realidad social polémica que da pie a la reflexión y al debate. Creo que Laura Gallego tiene capacidad de sobra para hacer algo más con su obra y comenzar a usarla como arma educativa. Ya que son pocos los niños y jóvenes que leen, que al menos acaben siendo un poco más críticos e inteligentes después de cada lectura, como pueden resultar tras recorrer las páginas de las novelas de Carlos Ruiz Zafón como Marina o de Michael Ende, como Momo.momo

En la actualidad, vivimos inmersos en el denominado «capitalismo de ficción», donde se construye una realidad alternativa que, en numerosos aspectos, es mucho más atractiva que la nuestra, y como tal seduce al espectador haciéndole desear acceder a ella mediante el consumo de ciertos productos como libros, películas, videojuegos, etc. Esto no supondría un problema si no fuera porque esos mundos alternativos están completamente desligados de los problemas de nuestra sociedad, con lo que la interacción con estas realidades maravillosas no hace sino adormecer y cegar al espectador ante las cuestiones de las que debería estar pendiente.

La fantasía, de esta manera, se convierte en un arma de manipulación que debería ser usada en contraataque con un afán educativo. Pese a haber sido censurada muchas veces en el ámbito pedagógico o en la propia sociedad como un género inútil, perjudicial y poco productivo, la literatura fantástica y de ciencia ficción es la mejor manera de crear un mundo alternativo donde relacionar una serie de valores y problemas con el mundo real, de manera que estos puedan ser denunciados y meditados. Un ejemplo son las novelas de China Miéville, que analizan cuestiones como la desigualdad social y la lucha de clases.3926177607_acea308b0d

El niño/adolescente es un sujeto moldeable e impresionable que debe acceder a este tipo de lecturas para desarrollar su espíritu crítico. El fenómeno fan al que se entregan tanto adolescentes podría utilizarse para sumergir a los jóvenes en la reflexión acerca de importantísimos temas para su desarrollo como miembros de la sociedad adulta a la que pronto pertenecerán en vez de mantenerlos ocupados en banalidades como averiguar si la inmadura y poco espabilada protagonista de turno se queda con el vampiro o el hombre lobo. Laura Gallego es una autora muy influyente con toda una legión de fans que la idolatran y que devoran cada una de sus obras, hecho del cual podría aprovecharse para dar unas cuantas lecciones y alimentar la inteligencia de estas pequeñas mentes.

Sin embargo, pese a que la literatura fantástica sea un campo tan fértil y propicio para el cultivo de valores como la superación de uno mismo, la igualdad, el espíritu crítico, etc., el propio género suele desaprovechar esto e, incluso, alimenta los ideales opuestos. Es por ello que me gustaría hacer una pequeña reflexión sobre los cuentos de hadas, y es que critico mucho que se embadurnen las mentes de los niños (y sobre todo de las niñas) con historias donde los protagonistas sean miembros de la realeza o acaben convirtiéndose en ellos, ya sea por medio de un matrimonio o porque reciban un título nobiliario, y Disney, sobre todo, ha hecho mucho daño en cuanto a esto creandinfgen25o un patrullón de princesitas que tan sólo destacan por su bondad y belleza. Me gustaría que las niñas, mientras sean pequeñas, tuviesen unas aspiraciones más profundas que lucir vestidos bonitos, estar guapas o sean rescatadas por un apuesto príncipe. Princesitas cándidas como Blancanieves o la Bella Durmiente deberían ser menos admiradas que otros personajes más decididos y carismáticos como Pocahontas o Mulán, que muy valientemente son ellas mismas quienes rescatan a sus hombres. Sé que la magia es muy bonita, y que es maravilloso pensar que con un chasquido de los dedos todos los problemas puedan solucionarse, pero no es realista. Tampoco es realista que te enamores de una persona solo por su belleza. Y sí, es todo muy bonito, y en parte defiendo que las niñas disfruten durante la infancia de estas maravillosas e ingenuas historias, pero yo personalmente las compaginaría con dosis de realidad y, sobre todo, con argumentos donde las mujeres posean una personalidad más fuerte, como debo admitir que recientemente se viene haciendo con películas como Brave o Frozen. En este aspecto apruebo mucho la obra del Studio Ghibli que, pese a la machista fama con la que cuentan los japoneses, ha invadido casi siempre sus películas de protagonistas femeninos carismáticos, valientes y decididos como Mononoke o Nausicaa.

            Ni siquiera los cuentos de hathe-great-japanese-epic-from-studio-ghibli-princess-mononoke-1997-princess-mononokedas son, en su versión original, tan cándidos y maravillosos. Seguramente el lector ya haya investigado al respecto o lo habrá leído como curiosidad en alguna página web y sabrá que, por ejemplo, la Bella Durmiente, en la versión original, fue violada por el príncipe y dio a luz a varios hijos antes incluso de despertarse. Peter Pan, en realidad, es un niño egoísta y cruel con una reducida memoria que acaba olvidando a Wendy. El maravilloso mago de Oz es una alegoría política y económica. Los cuentos de Hans Christian Andersen están plagados de malicia en los que podemos ver a las cigüeñas decidiendo que las madres aborten en venganza de las travesuras que sus hijos han dirigido a sus polluelos.

Es curioso observar cómo la sociedad ha pretendido camuflar la cruda realidad de maravillas ingenuas y, de paso, subrayar los valores que le interesaba, pues los estudios demuestran cómo los tétricos cuentos de hadas han sido suavizados a lo largo de los años y cómo la enorme cantidad de relatos protagonizados por mujeres decididas han sido ignorados y no se han incluido en las antologías de cuentos. Me gustaría que las niñas, en vez entretenerse en peinar a las Barbies y vestirlas de princesitas, prefirieran otros juegos más complejos y productivos; que se dedicaran a hacer deporte y eliminar los prejgolcieboxprincess4uicios que las acusan de blandas y torpes en comparación a los chicos o a leer y aprender obsesivamente con el fin de imitar a alguna fuerte, carismática e inteligente heroína.

Los cuentos de hadas, con su característico estilo y sus reiteradas fórmulas, han sometido a un proceso de mitificación los anquilosados valores de siglos anteriores. Es así como los ideales patriarcales se han arrastrado a lo largo de las décadas para camuflarse con la sociedad actual y parecer, a fuerza de aceptación y repetición, inocentes y razonables.

Es por ello que los educadores, y los escritores en general, deberían adoptar la misión de reescribir los cuentos de hadas como han hecho numerosas escritoras feministas desde el Postmodernismo o idear nuevas historias donde se defiendan la igualdad de la mujer y se exalte su capacidad intelectual y física, su independencia, etc.318709

Todas las hadas del reino puede no ser tan ingenuo y anquilosado como los cuentos de hadas tradicionales, al fin y al cabo ya he mencionado que los personajes envilecen un tanto su conducta y cuenta con un final agridulce, pero aún carece de una gran dosis de crítica e innovación.

Para recapitular, he de decir que Todas las hadas del reino es una novela entretenida y fresca pero sumamente ingenua. Con un poco de mordacidad y crítica, podría haber sido un cuento de hadas original y determinante para el público infantil-juvenil. La literatura fantástica es un maravilloso género para dar lugar a la reflexión sobre importantes problemas de nuestra sociedad, por lo que debería ser empleada más a menudo para escribir obras de provecho para el público infantil y juvenil. Los cuentos de hadas, así mismo, deberían relegarse o rescribirse con tal de marginar los valores patriarcales arrastrados a lo largo de los años.idhunita

Aprovechando su fama y su repercusión en la literatura juvenil y dado su gran comunidad de admiradores, Laura Gallego debería aprovechar su experiencia como escritora, su imaginación, talento e inteligencia para elaborar obras más arriesgadas y trascendentales que supusieran un aliciente para la inteligencia y la educación de niños y jóvenes.

Si queréis saber más sobre el potencial de la literatura fantástica o la cruda realidad que esconden los cuentos de hadas, podéis consultar los siguientes artículos:

            Cuentos de hadas y feminismo: a la emancipación por la fantasía. Carolina Fernández Rodíguez https://www.academia.edu/9728617/_Cuentos_de_hadas_y_feminismo_a_la_emancipaci%C3%B3n_por_la_fantas%C3%ADa_

El cuento de hadas feminista y las hablas manipuladas del mito: de la literatura a las artes visuales. María del Mar Pérez Gil http://revistas.ucm.es/index.php/AMAL/article/view/42933/40894

            La deconstrucción del cuento de hadas: intertextualidad y feminismo en «The cloud» de John Fowles. Luisa María González Rodríguez http://publica.webs.ull.es/upload/REV%20CLEPSYDRA/07-2008/09%20Gonzalez.pdf

            La Bella Durmiente de Angela Carter, o por qué el deseo es peligroso para las mujeres. Carolina Fernández Rodríguez

https://www.academia.edu/9727458/_La_Bella_Durmiente_de_Angela_Carter_o_por_qu%C3%A9_el_deseo_es_peligroso_para_las_mujeres_

            La ideología feminista y los cuentos de hadas contemporáneos. Carolina Fernández Rodríguez https://www.academia.edu/9728252/_La_ideolog%C3%ADa_feminista_y_los_cuentos_de_hadas_contempor%C3%A1neos_

Los jóvenes ante las pantallas: nuevos contenidos y nuevos lenguajes para la educación literaria. Alberto Eloy Martos García http://revistaq.webs.ull.es/ANTERIORES/numero24/martos.pdf

Un saludo y hasta la próxima reseña 😉

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